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miércoles, diciembre 31, 2008

El Invasor

Me asomé sigilosamente por la puerta. La casa estaba oscura, no era como los demás días en que recibia regalos, momento en que siempre hay comida y gente y peleas recurrentes de familiares ebrios. No, justamente a esta altura no había nadie. Ni un alma. Ni un maldito ruido delator, que dijera fehacientemente que un conocido (onda, no se... Mamá...) andaba dando vueltas por la casa, buscando un vaso de agua, prendiendo las luces para ir al baño, sacando sonámbulamente la basura en un horario poco usual, algo, alguien, quien fuera conocido y que, por ende, no me hiciera nada.

Los pasos se me hacían difíciles tratando de no hacer ningun ruido, ni con los pies ni con la boca, ni los pulmones ni ningun orificio de mi cuerpo debían delatar mi posición. Y eso, a los siete años era mucho pedir. Mi pecho parecía un reloj despertador, parecía que en cualquier momento saltaría para afuera algún extraño ser que se alojaba en mi torax. Es sensasional como a uno se le aguidizan los sentidos en un momento de stress tan especial como ese. Parecés en estado de alerta "como el gato", tenés ojos que todo lo ven, dedos que todo lo sienten. Cada pliege de la brocha de cal con la cual pintaron la pared que usas de guía para no chocarte nada se siente como un enorme surco de siembra. El más mínimo cambio en la presión de aire se percibe con los pelos de tu brazo, eventualmente saltás ante la terrible seguridad de que tenes a aguien a 30 centímetros, a alguien que te esta por chocar o agarrar, es lo mismo. Pero no, lás gónadas bajan a su lugar habitual porque no tenías a nadie al lado, era simplemente la puerta del baño que, esta vez y como nunca en la reputísima madre vida, estaba cerrada. Suspirás con demasiado alivio, recordas que la cosa venía fulera, que no tenías que hacer ruido ni siquiera respirando aliviado porque nadie se comió tu cerebro. Al mismo tiempo te dejás una notita en la mente: "dejá de ver películas de zombies"

Te parece que la mesa ratona del living no se movía como siempre. Claro, lo normal es que la veas de día, ahora, de noche y encima sin los lentes esos que te hacen ver ligeramente mejor, te parece que el pedazo de algarrobo se menea más de lo normal. Porque, claro, cuando usas lentes todo se mueve. De todas maneras te acercas, continuas a paso firme, casi tan firme como el miedo que te recorre de arriba a abajo la espalda. La firmeza efímera del hueco frío en tu estómago, el mismo que sentís cuando vas al dentista y escuchas el torno girar agudo y despues más grave, señal inequívoca de que chocó contra algo duro. Eso duro que tenés vos adentro de la boca y que va a correr la misma suerte frente al torno, frente a la mesa ratona, frente al Invasor. El Invasor, el que hace ruidos como de estar mascando algo, ese que se empeña en buscar cosas en el living, ese que te despertó con un sudor helado en la frente, en esta noche calurosa de verano que no ameritaba, precisamente, un sudor frío.

Los pliegues de cal de la pared terminaron. Ya no hay estrías de brocha ni tampoco hay pared. A unos metros de la chimenea todas mis esperanzas de que lo que sucedía eran fantasías producto de comer muchos caramelos se derrumbaron como mis calzones. No literalmente, claro. Mis calzones estaban bien sujetos, lo suficiente como para poder salir corriendo lo más pronto posible si el Invasor se percataba de mi presencia. Alcé la linterna como para poder romper el craneo de quien fuera ese que estaba vulnerando mi intimidad, hurgando entre mis cosas, matándome de miedo. Recordé mientras levantaba el pesado tubo metálico repleto hasta el borde de pilas D "tamaña estupidez hubiera sido encenderla ni bien salí de la habitación". Menos mal que la estupidez le muta a uno con los años. A los siete, encender esa linterna hubiera sido mortalmente idiota. A los cuarenta, una estupidez grande sería involucrarte con una persona 25 años menor... Pobre abuelo, ¿por qué lo meto en estas cosas?

Los nervios no daban abasto para contener los sobresaltos. Paso a paso, me acercaba a chocar de la manera más brutal posible la cabeza de este bestia, de este animal, del villano invasor que se me había metido en casa. Si mis papás no se daban cuenta de que había alguien en nuestro hogar, metido adentro, molestando, robando, esperando para hacernos Dios sabe que cosa, no importaba, para eso estaba yo, armado con una linterna a la cual le pondría el peso de mi alma para hacerla lo más efectiva posible.

Sorpresa y terror. Las dos cosas que jamás deberían juntarse se reunieron para partir en pedazos mi corazón. Había alguien más allí. No era unicamente el déspota agachado, buscando seguramente la caja fuerte de mi papá, ignorando que no estaba cerca de la puerta, sino dentro del ropero. Había alguien más, una persona de cabellos largos, una mujer que se encontraba al lado del Invasor. Nunca habría podido verla, la pared tapaba casi por completo su silueta, y la oscuridad no ayudaba en nada. Me vió. Tuve que apurarme, y en un grito descolocado, gutural y sin sentido me abalancé sobre el maldito, golpeando con toda la furia su cabeza...


Lo último que me dijo mi papá antes de quedar inconciente fue "felices reyes, Juan. Te levantaste temprano"

domingo, abril 06, 2008

Cosas que no debían suceder


Me encuentro solo. Nunca me había sentido así. Los buenos tiempos pasaron tan estrepitosamente que parece que nunca hubieran existido. Nada queda ya de aquellas gloriosas noches de juerga, cuando nos emborrachábamos con vodka robado y cantábamos canciones gitanas en una mezcla polaca-piamontesa. Parece que hubiera sido ayer, cuando competíamos encarnizadamente para ver quien tenía más aguante con las copas. ¡Si nos habremos quedado dormidos uno al lado del otro! Pero ahora, heme aquí, sin idea de cómo llegué acá. Todavía me pregunto cuales fueron los sucesos que me llevaron a este paredón, a este punto sin retorno. Pero igual es inútil preguntarlo, ya estamos acá, que largue la Kermés.


Si no fuera por ese tano subnormal todos estaríamos juntos, tomando y comiendo a más no poder, como antes, como cuando la tosca era tan enorme que no nos podíamos levantar y les pedíamos a los mariscales que habilitaran el agua en las duchas de gas. O cuando esperábamos a que el barón Von Papen se durmiera para afanarle en casco y las insignias, y rociarlos en ginebra para que la mujer se enojara al otro día. ¡Que manera de reírnos cuando le mandamos a Churchill el brazo izquierdo de un general suyo!

Ahora en cambio me encuentro aquí, en mi búnker, solo con esta rubia tarada que tiene menos idea del mundo que un Telettubbie, que joder.

—es copada, dale, si sabes que un poco de sangre nueva le va a hacer bien al régimen

—no se Beni, todo bien que es mi secretaria hace varios años, pero no creo que congeniemos muy bien. No digo que sea mala persona, para nada, pero sabés bien que lee Marx, y si la gente se entera me derrocan al toque. Encima con eso de que nací en Austria y andan diciendo que mi abuelo era judío, peor.

—no penses en eso, Adi, te va a dar migraña de nuevo. Haceme caso, casate con ella.


Si me hubiera avivado de no mandar a envenenar a Blondi, por lo menos estaríamos juntos, haciendo más amena nuestra espera hacia lo inexorable. Bah, pobre perra, en una de esas la acogía bajo su cálido seno algún comandante del Ejército Rojo y terminaba comiendo Eukanuba el resto de su vida ¡Hasta esos detalles me arruinó el enano maldito!


Todavía no logro entenderlo, la batalla iba bien, retrocedimos por no alcanzar Moscú, pero estábamos bancándola bien en África. Al final, fue todo culpa de aquél, que de tan mamón que era no aguantó. Para mi es todo mentira eso de que lo agarraron los bolches, es obvio que se dejó, siempre fue un flojo. Ahora, lejos de preguntarme como llegué a este punto, me pregunto ¿porqué le di tanta bola a al italianito este? Nada tenía que ver que fuéramos gobernantes parecidos, el poder no tenía nada que ver, aparte el bigote siempre me quedó mejor a mí. No siquiera era una alianza por conveniencia la que fraguamos. Estábamos simplemente a gusto el uno con el otro. Conveniencia fue lo de Japón, para serrucharle el piso a los Rusos. Conveniencia hubiera sido España, si Franco no hubiera sido tan pecho frío y hubiera entrado en el combate. La conveniencia jamás estuvo en nuestra relación, nunca lo sentimos así. Era más personal, mucho más humano.


Benito inspiró todas mis ideas, era, por más invertido que suene, mi musa. Las primeras páginas de “Mi Lucha” fueron escritas por el, y nadie jamás lo supo. Fue quien me aconsejó detener mi marcha hacia Rusia, me dijo que me levantara durante el 23 y, posteriormente, que incendiara el Reichstag.

Ahora veo que si no hubiera hecho todo eso, tal vez ahora estaría en mi casa en Viena, pintando los cuadros que nunca pude pintar, viviendo con mi querida madre. Pero me tenía que convencer de todo. Ahora que lo veo, nadie más hubiera podido influir en mi de esa manera, ni siquiera Eva, ni mi fiel fotógrafo Hoffmann. Si esa fatídica reunión en Venecia no se hubiera realizado no habría pasado nada, y en este momento mi libro cotizaría en Wall Street.

— ¿Eva?

— Si, querido

— ¿Dónde está el arma?

jueves, noviembre 08, 2007

Detenemos su sufrimiento en cómodas cuotas

¿Es la fe algo tangible? Busqué la respuesta en varias fuentes, y resulté sorprendido. Según el diccionario, la definición se cruza entre “creencias en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia, razón o ciencia”, “promesa”, “confianza de éxito” o “aseveración de que algo es cierto”. Se sabe, de hecho, que cada una de estas explicaciones corresponden tal vez a diferentes “Estados de Fe”, jerarquías de la misma. Pero lo real es que la Fe es vista, ya sea por un culto, como por gran parte de personas laicas, como algo intrínsecamente abstracto.

Esta suerte de convención implícita, la que nos aleja de intentar tocar la Fe, oírla, degustarla, alcanzarla siquiera con nuestros brazos, se ha visto amenazada por un grupo muy peculiar de gente que dice acercarse a la fe por medio de sus bolsillos.

A mediados de los años 70, en un barrio pobre de Río de Janeiro, el ex cristiano y ex “afiliado” al pentecostalismo, Edir Macedo abrió un pequeño local con el slogan “Pare de sufrir”. Aquejado por haber abandonado su puesto de cajero de la lotería nacional Brasileña, apenas podía sostenerse a si mismo, que decir entonces, de sostener un culto. Pero la fe, justamente, prevaleció. Una de sus tantas feligresas vendió un terreno y le donó el dinero, tal vez en un intento de ensanchar la autopista que la llevaría al cielo. Seguramente fue en aquel momento el quiebre, cuando la Iglesia Universal del Reino de Dios comenzó a amasar fortuna.

Bajo el ignominioso precepto de "El dinero es para la iglesia lo mismo que la sangre es para el cuerpo físico", el obispo Macedo formuló la hipótesis más acertada desde “La teoría Evolucionista” de Darwin. ¿Hay acaso algo mas terrenal que el dinero? Para las demás religiones se precisan prácticas que van a destiempo con el mundo actual. ¿Quién quiere en realidad rezar 20 Ave Marías y 10 Padres Nuestros para alcanzar la plena espiritualidad? ¿Es acaso factible, con la rapidez con que transcurren los hechos en la actualidad, que alguien se interne durante años en un templo budista en busca de “Nirvana”? O peor, ¿es muy probable que alguien se interne en la selva, leyendo una y otra vez la Biblia y que por alimentarse únicamente de hierbas encuentre perfecta comunión con Jah Rastafara?

Siguiendo el formidable objetivo de aggiornar las religiones, el Obispo Macedo determinó que no hay nada mejor que pagar por la elevación. Nuestro espíritu no tiene tiempo ni ganas de hacer payasadas, ni orar, ni meditar, ni nada. Nuestro espíritu pertenece a la generación de MTV y hornos microondas, quiere todo ya. Macedo, entonces no hace otra cosa sino rematar esperanza al mejor postor. Eso es una religión concordante con nuestro mundo. ¿Que mejor deidad que algo que tenemos todos, por lo que todos luchamos a fin de mes? Y que mejor, además, que poder tocarla, olerla, saborearla si se quiere. La gente esta desesperada por respuestas, necesita esperanza, por lo que prefiere que los engañen con promesas a cambio del ente más terrenal que existe: el dinero.

El resto es historia. Si alguna vez nos hemos quedado en la trasnoche mirando la caja boba, conocemos a la perfección ese acento tan particular, ese portuñol tan simpático que nos llama, casi asemejándose a un presentador de feria cualquiera:

“Vocé necesita para sua vida, llamar a nuestras líneas y pedir el Aceite Bendito Ungido, y el agua de ao Río Jordán”

Porque todos lo sabemos, y es palabra de Dios, “traed los diezmos. Cuando usted da su diezmo, Dios abre las ventanas del cielo y derrama bendiciones”

Te alabamos, Wall Street.

domingo, octubre 28, 2007

Mitad de dos dias al pedo
(Crónica de un voto botado)

La noche se prestaba pasiva en una veda inexistente. Eran las 11 de la noche y ya picaba el hambre, que sabíamos siempre llegaba a la hora de juntarnos. Las charlas previas a los comicios siempre son amenas, en un sentido perturbador tal vez, pero siempre se hacen enriquecedoras. Nos veíamos a nosotros mismos, tres debutantes en los deberes cívicos a la luz de una noche apagada, por muy paradójico que eso suene.

Estábamos molestos. Entrábamos a las paginas oficiales, o bien los blogs de campaña de cada supuesto “candidato”, solamente con el justo pretexto de dejar mensajes con golpes bajos sobre sus accionares previos. Las horas pasaron de una manera muy entretenida, casi tomamos consciencia de lo divertida que puede ser la democracia.

Nos encontramos aburridos en una veda electoral diferente para nosotros. No era posible. Siempre tuvimos la capacidad innata de encontrar diversión en las situaciones mas adversas. Asimismo conocíamos la manera justa de aniquilar una situación divertida en segundos. Éramos la antitesis de lo correcto, de lo normal, del resto.

Salimos tranquilos a dar una vuelta. Nos burlábamos de los autos de los demás, no servían de nada las piruetas inútiles que balbuceaban. Nos les iban a dar la misma sensación que conducir ebrios, era indudable. Sabíamos eso y aventuramos que era tal vez un gen el que ponía a lo muchachos nerviosos ante la falta de alcohol en sangre. Filosofábamos. Tratábamos de determinar en que momento salir un sábado a la noche sin tomar nada comenzó a ser pecado. La luna seguía su curso en ese virtual e inexistente estado de sitio, que era violado cada vez que dos autos se cruzaban en la Plaza Ramirez a más de 50km/h.

Cuando volví a casa, alrededor de las 5 de la mañana, descubrí que nadie respetaba el veto. Encontré debajo de mi puerta una papeleta y panfletos de una dupla que fue ausente en los 5 primeros puestos.

La siguiente mañana comenzó cerca del mediodía. Los pibes llegaron tratando de esconder el auto del granizo, despertándome para que les abriera el garaje.

Un “me salvaste la vida, boludo” fue suficiente para sentirme realizado durante el resto del día. Esa jornada en que al fin el sobre que transportaba mis principios se convertiría en una gota más, de todas las demás gotas que no estaban de acuerdo conmigo. Ese día en que mi pensamiento hecho papel se mezclaría y no lograría distinguirse entre la maraña inescrutable y amorfa que llaman “intención de voto”.

Las condiciones estaban dadas. El consejo era que fuera durante el mediodía, porque en ese momento la mayoría de los votantes estaría almorzando, lo que agilizaría el cumplimiento de mi deber. Pensaba en cuantos consejos como ese se habían escuchado ese día, en un intento vano de calcular en el aire la cantidad de gente que estaría delante mío. Afortunadamente me equivoqué.

Tras 5 minutos de cola me vi envuelto en un aula que ahora se llamaba cuarto, que en lugar de ser el rincón donde alguna vez tuve clases, era ahora el sitio donde me haría hombre. Porque poner lo que uno piensa en un sobre estándar y dejar que todos lo vean en forma anónima precisa de muchos huevos.

Para las tres de la tarde ya todo había terminado. Me encontraba bajando música en la casa del dueño del auto atacado por las piedritas de agua, escasas horas atrás. La charla era muy trivial: del tiempo, de bandas, videos que circulan por Internet. Casi pasó por alto el hecho de que cuando entré en ese lugar, en ése sito tan de hombres, en ése rincón que acabó siendo el de mi debacle espiritual, no había boletas del candidato que quería votar.

viernes, octubre 12, 2007

Espejos

El viaje fue placentero, tranquilo, sin sobresaltos. El viento pegaba lenta pero armoniosamente en tu rostro y en tu pelo, formando tu tan característico peinado "onda expansiva". No habia indicio alguno que hiciera al menos sospechar del enorme problema que se gestaba lentamente en los reveses del destino.
El estacionamiento se encontraba repleto, claro, llegabas mas tarde de los normal. No encontrabas lugar a simple vista, las opciones no eran certeras, los espacios escaseaban en cantidad y lógica. No era una opcion factible poner el rodado encima de otro, tampoco se podía subir a la vereda, y no querías poner la moto en otro lado, lejos, para hacer mas tardío tu escape de la facultad.
Aceleras.
De repente, das cuenta de la carrera hacia el piso, del inexorable accidente, del ruido frío e implacable de los espejos rompiéndose contra el asfalto, del destino incierto de esos mangos que tenías ya ocupados. Ya no hay nada que hacer, el designio se cumple indiferente, horrible, desproporcionado e ingrato.
Los espejos de la moto de al lado se rompen, y vos tenés que garpar.

Comienza la procesión. Tu mente repite: "soy un paja, que tarado, no puedo tener tanto OGT, soy un paja..." y así, cumpliendo un demencial e interminable círculo.

La mente se nubla. Las risas del viaje son recuerdos lejanos y casi disímiles a lo que te pasa ahora. El tiempo corre mas lento para tu acelerada mente.
"soy un paja, que tarado, no puedo tener tanto OGT, soy un paja..."

El círculo no termina. Pensas la anterior frase. Te contestas en voz alta:
—Claro nabo, como va a terminar si es un círculo.
Reflexionas, en un intento de amenizar la situación y enfriar los sesos, en tu reacción bajo presión.
Que mal, no? Tenes que avisar.

Ahora no podes ni viajar a Paraná, ni comprar la tarjeta para la joda de fin de año de la facu, ni acomodarte una pilcha.
No, jodete.
Ahora garpá el espejo que le rompiste a la moto de un flaca de Educación Física.


Lo mejor de todo es que al otro día, de mañana, me iba en moto de nuevo para la facu y que me pasa? (Si, lo que a ésta altura los más sensatos supondrían) Me la encuentro de camino estando a dos cuadras de mi casa.
Casi que fue una joda de Dios. Después de haberle causado grandes penurias a su transporte diario, me vengo a enterar de que vive cerca del barrio.
Je. Me fui, como decía que los más sensatos harían, por otra calle, acelerando para no cruzármela.
Adoro mi vida.

domingo, junio 03, 2007

Obituario

Dentro de poco va a morir un familiar.

Por mas jodida que parezca esta afirmacion, vale aclarar que soy unicamente alguien que observa, que mira, que intuye, que participa de manera no activa en asuntos familiares. Que es protagonista, si, pero secundario.

Mi bisabuela esta internada desde la semana pasada, por nada en particular, y todo en general. El mismo dia en que cumplí 18, ella alcanzaba los 89 años. Tuvo una recaida, y me enteré por alguien que no debería habermelo dicho.

Ésta semana la trasladaron a la casa de mi tio abuelo, su hijo. No me he comunicado con él, salvo por un episodio el pasado viernes, cuando me instó a gurdar la moto, porque era de noche y pasaban gorras sospechosas.

Es increible como uno se va curtiendo. No me olvido nunca mas del momento en que murió mi abuelo, en 1994. Sabía que el estaba internado, que era cáncer de pulmón, que la cosa estaba complicada. Pero nada me preparó para ése momento. Escuhar desde mi cuarto llegar a mi viejo a casa, comunicarle a mi mamá la noticia y escuchar ruidos raros que provenían del baño. Fue casi como verlo en tercera persona, como esa secuencia en "El resplandor", cuando lo siguen al pendejito por los pasillos del hotel. Llegar desde mi pieza al pasillo, verlo a mi papá en el baño, lavandose la cara, esa expresion, los ojos en compota, y la pregunta de cualquier chico de 5 años.
—"Qué paso?"
—"El Tata se fue, murió"
—"Ah"
Es increíble, repito, como repensé esa última frase con el devenir de los años. Fuí acaso demasiado frío?. Creo que ésa fue la mejor manera de sobrellevar esa pérdida. Que incoscientemente me diera por las bolas.

Desde aquel momento, cada vez me causó mas pudor reproducir ése nombre, esa manera cariñosa de llamar a mi abuelo. Creo que hasta el día de hoy me sique ruborizando.

Pero no, no es éste el punto, no. Es verdad, la muerte es parte de la vida, pero sería mejor si no lo fuera? No me refiero a esas visiones utópicas de las cuales hablan algunos gurúes de autoayuda, donde nadie muere, y nadie es viejo y todos son hermosos, rubios altos y de ojos celestes, como Jesús (Jajaja).

Hablo de algo mejor, una muerte digna, humana, que sea una fiesta de ser posible, de todas maneras si dicen que el mundo es mierdero, sería todo un acontecimiento salir de él, no?

Pero pongo énfasis en lo de humano. Es como que a todo el mundo ya le cae la noticia como si le resbalara. Esplico:
Abuela de Taurino–La Nonna?
Tía abuela de Taurino–Ahí está, se durmió, cayó de nuevo. Come y se duerme, come y se duerme, en alguna de esas quedará.
Madre de Taurino–Y si...
Tía abuela de Taurino–Ya ni habla casi, me parece que no tiene fuerzas.
Madre de Taurino–Pero es prefrible que sea así, no?
Tía abuela de Taurino–Si, ni te das cuenta.
Madre de Taurino–Es que antes de que te mueras de una enfermedad terminal, que sufras, y que así con vos, todo tu entorno sufra también...
Abuela de Taurino–Si, es tal cual...
Vale aclarar que estas doctas señoras han tenido el placer de fallecer varias veces, para proveer a los mortales (paradójicamente) del entendimiento iluminador que les confiere su experiencia.

Mas alla de las apreciaciones pseudo-coherentes de éstas mujeres de mi familia, comprendo plenamente que no es un caso aislado el que me afecta. Como ellas, muchas personas piensan igual. Inmiscuirse en el padecimiento de alguien esta mal.
Ustedes que piensan?

martes, mayo 01, 2007

Al teléfono con mi vieja


Casa de mi abuela. Feliz de la vida, me baño despues de cortarme el pelo, busco la billetera para pagar un par de cosas, al no dar con la misma, efectúo un llamado:

I
Taurino —Che, la anto llegó? fijate haceme el favor si en el baúl de la moto esta mi billetera, me parece que la dejé ahi.
Madre —Ok, ahora me fijo. No, no esta–audiblemente nerviosa–, buscala bien, dale?
—Ok, ahora me fijo bien.


Salgo para afuera, "se me habrá caido al piso?".
LA PUTA MADRE, NO!

II
Madre —Y?? Encontraste la billetera?
Taurino— Mmmm.. No pero seguramente debe estar en...
Madre —Paj#*o de Mie*#a–Iterrumpe de manera flagrante– había $70 ahí y estaba la tarjeta, andate YA para el club y fijate si la dejaste ahí. (De mas está decir que utilizó sus vocablos mas refinados y modos mas amables, obviamente)
—Ok ok, esperame que voy a ver si...
—Tu tu tu tu...


Desespero. Las palabras deficiente, estúpido, tarado, pajastrafa, mamón, pelotudo, soperútano, estúpido, tarado y deficiente se cruzaban como colectivos por la avenida principal de mis sesos. Termino de vestirme y salgo al trote dirigiéndome al club, donde encuentro al flaco de Boxeo que me dice "Nuuu, yo recién llego".
Retorno, frustrado a la casa de La Abula (también al trote, tengo los tobillos inflamados todavía) y allí me esperaba ella, en la puerta de entrada de su residencia "Acá la encontré!!". Mis testículos descendieron a su locación natural, partían desde mis nódulos linfáticos, o mas alto tal vez.

III
Taurino —Antes de que digas nada, la encontré, estaba abajo de la mesa, se me había caido
Madre —...
—...
—Llamá a los de la tarjeta y avisá, que te cancelen la baja, recien llamé yo.
—Ok, ahoravoy a ver si...
—Y sino, JODETE POR PAJERO!

Todo esto terminó compartiendo unos amargos con mi abuela, lamentándome por mi buena suerte.

"Si no tuviera mala suerte, no tendría suerte en lo absoluto!"

domingo, abril 22, 2007

Vida Sana

Parte primera
Charlando con una amiga con un tema centralizado en el exceso de huesos que permite entrever su anatomía, me topé con una concepción de la existencia que ha quedado completamente arraigada en la sociedad actual desde hace varios años. La vida sana.

Mi enunciado se pareció a:
—Sos flaca! no hay necesidad de que te cuides, tu biotipo es asi, no engordas ni aunque quieras!

Ésta situación no pasó a mayores, salvo por la sentencia final que recibí de ella:
—Si como todo lo que me gusta, salgo rodando!

A lo que mi genio respondió:
—Pero vas a ser feliz! que es lo que queres recordar el dia que te mueras (¿?), que estuviste toda la vida privándote de las cosas que te gustaban?


Y fue allí donde concluyó todo.

Parte segunda
Hasta el día de hoy, el episodio previo no habia sido sino otro mas de los que me encuetran desprevenido haciendo la cola del banco o tomando un remis. No fue hasta la fecha, mas precisamente al momento exacto en que observaba con detalle el amateurismo recóndito que revisten descaradamente algunos cronistas de Telenueve (osea, que metieron a un vagón de boludos sin experiencia en los medios), que me di cuenta de que la cosa si habia trascendido en algo mayor.

En donde el ridículo mediático y el abuso de agua mineral y pastillas de Ginseng forman un ente único?
AQUÍ
La dueña de éste sitio, la doctora Patricia Sangenis, cuyo aparente perfil da a entender la presencia de un título en medicina deportóloga (si está correctamente redactado), conduce un micro informativo en el antes mencionado noticiero. El mismo debe llamarse "Vida sana" o algun tópico super-recontra-meditado de similares características semánticas.

Qué sucedió alli?

—Me consultó una señora con la siguiente inquietud: "tengo 60 años y quiero vivir hasta los 105, pero el plan que usted me dé–encima de vieja, exigente–debe ser cuidando mi economía".

Me quedé frio, pero no concluía ahi... La "Rímolo wannabe" sigió con sus incongruencias:

—Es claro, si pretendo vivir hasta los 70 no necesito atender de manera aguna mi situación económica, pero si mi idea es vivir 30 años más, debo tener en cuenta mis ingresos.

Síntesis
Que por el amor de Dios alguien ponga una bomba en el primer mundo! Porque si es ésto lo que nos transmiten, prefiero reemplazar mis próximas vacaciones a Ibiza en El Valle de la Luna o la posada que alquila Darín en "El Aura"


Ahora, fijense que ningun extremo es bueno:






éste es el terrible desenlaze de una vida plagada de sexo, heroína y desfasajes históricamente citados en los libros de rock y en VH1. Pasando ademas por una fuerte conmoción minutos después de fumarse a su padre.












éste en cambio, es el resultado de una imbatible fidelidad al Tofu, una férrea disciplina hacia la abstinencia, con pasajes esporádicos por el LSD y por WINGS, pero concluyendo en un casamiento que duró lo mismo que los trámites de divorcio, y deben haber costado parecido. Si, claro.

miércoles, marzo 14, 2007


Un asadito

4 40 de la mañana, salís del departamento con un saludo del anfitrión atragantado en el esófago:

—te llamo un remis?

—na, son dos pasitos nomás…

Caminas mirando al cielo tratando de adivinar cual es la diferencia entre madrugada y mañana. Cuando doblas la primera esquina, con la conclusión latente de que la única distinción radica en la cantidad de alcohol que ingeriste, escuchas un ruido como a cadenas.

Es ése preciso instante el que te hace dar cuenta del mórbido exceso de televisión al que expusiste tu cabeza, y apuras el paso.

—será el viento – decís mientras miras para atrás y encontrás lo que en otro momento te hubiera resultado hermoso, una calle vacía – si, debe ser el viento.

Continuas tu paso, dándote cuenta de que cada vez es mas apurado, mientras miras desde la vereda para todos lados. Te impacientas.

Seguís escuchando el mismo ruido, pero ahora no te parece más de cadenas, te suena a papeles plastificados, como esos que dicen que van a hacer las pasteras de Fray Bentos. Seguís mirando nervioso a tu alrededor.

Te das vuelta una vez mas, de las que sabes que son varias porque todavía no llegaste a encontrar tu chofer de la noche, y ahí lo ves. Algo lejos, como a tres cuadras, algo parecido a un perro.

Arriesgas a boludearte a vos mismo diciendo que no es más que un perro, pero en el fondo sabes que hay algo más. Tratas de mirar la hora, pero una vez que tenes la pantalla del celular a tu alcance, no la usas para lo que te proponías, ni marcas un número, ni comenzas un mensaje, y mucho menos miras la hora.

Tu mente te dice que todo tiene que ver, que es una jugada del destino, que está todo preparado. El ruido es consecuente con el trote del animal.

—sos un boludo, porqué mierda te cagas así? –te dice tu conciencia mientras lucha contra tu sobredosis de tevé–

Giras tu cabeza una vez más, pero esta vez la bestia que te seguía deja de ser lo que era. Ahora una figura humana se traza con la ayuda del alumbrado público, puede ser cualquier cosa, lo sabes. Cualquier cosa que camine erguida, obvio.

Llegas a la parada de remises cerca de la terminal, están haciendo tiempo para el relevo. Mientras cruzas para su lado, encontrás a una mujer que aparentemente tuvo tu misma sensación cuando te vio. Te interesa? Ya no.

—decime.

—Ereño y 12.

—venis de lejos?

—na, de la casa de un amigo, un asadito.

—ah, pensaba que venías de viaje

—pasa que me dio paja irme hasta mi casa caminando, estoy cansado

miércoles, marzo 07, 2007

Estoy rodeado de viejos vinagres

Acá, tratando infructuosamente de establecer una relacion entre la masturbación exesiva y la escuela de leyes, recordé un episodio curioso que me puso las cosas en perspectiva.

Me encontraba felizmente haciendo la fila para abonar mis haberes en la facultad, observando con detenimiento los huequitos en la cadera de una rubia que estaba delante mio (rememorando que yo también los tengo) cuando de la nada una figura avejentada se aparece al lado de dicha blonda, preguntandole de manera intempestiva si era aquella la cola para pagar. No me consta lo que le respondió, pero quien escribe era el último boludo en dicha fila y el viejito se posó a mi lado.

Quiero que recuerden a algun personajillo al que en alguna oportunidad cobijaron gracias al sórdido humanismo que tenemos todos. Si. Alguien que les haya tocado el corazón por la enorme lástima que le tenian. "Pero me daba cosa, tenía una cara de boludo terrible, cómo no le voy a dar 5 mangitos?".
Éso mismo, le tiré unos tristes morlacos al venerable vejestorio. El problema fue que los agarro, junto con mi brazo. El veterano me agarró de charla.

"Éstos quieren agarar todo de una" -dijo mostrándome un recibo que ostentaba una suma de $34... (pesos trescientos cuarenta y algo)-"Espero que me lo hagan en cuotas, porque así no se puede".

Mierda, como negarme a ese conjunto eterno de sandeces?
Me dió lástima, que puedo hacer?

"Éste es el pago de 2007"-Descubrió atolondrado-"Están cobrando por adelantado!!"

Qué hago? Cómo le comunico que nos encontramos precisamente en ése año?
Le puedo ocasionar un colapso nervioso por haberle descontado un año de vida!!

"Ahi sale uno, para mi que tienen uno solo atendiendo en tesoreria"

Festejaba a cada uno que salia del lugar! Lo mataba cuando todos se dieran vuelta?

Por suerte llegó un angelito y me salvó de cometer un crimen aberrante.
Pero analizo: con qué derecho se creen estos especímenes de aparecer en los lugares que hay que esperar? Ya sea en la cola del banco, la del supermercado, la entrada a una "confiteria" o la morgue. Cuál es el deber de la comunidad para con ellos (no solo las personas mayores, ojo) si no tenes ganas de hablarles? Entre éstos están los que le rompen las bolas a las minas para ver si consiguen ligar algo.

Meciono esto ahora, con escazos años, pero me gustaría llegar a viejo de manera lúcida, onda Lydia Lamaison.

Pero no ven que soy un pelotudo?
Miren las huevadas que estoy poniendo!
Si alguien comenta, le aviso al que me tira las cartas y vamos todos en cana...

viernes, febrero 16, 2007

Contracultura?

Me gusta el punk, es la posta.
Pero hablo particularmente de la música, eso es mas que obvio.

Ahora, si hay algo que debo cuestionar a esta suerte de religión (las llamadas tribus urbanas), es la uniformidad que se debe adquirir para formar parte de las mismas, tribus de las cuales los 'punks' no son los únicos exponentes.

En teoría, al menos creo yo, ser partícipe de estos grupos implica, paradójicamente, la franca declaración "Yo soy único".
MENTIRA!
La paradoja que plantée anteriormente fue la de ser capaz de relacionar a estas personas a un grupo, y de la manera mas superficial posible, mediante su aspecto.
Estaría entonces la errada idea de individualismo a la órden de cada uno de aquellos que no encuentran consuelo en nigun lugar del mundo.
Cómo se puede esgrimir tanta particularidad siendo que tanto el aspecto como incluso las actitudes estan previamente moldeadas?

Ahora detallo de manera hilarante, la charla que tendria una persona normal con un Emo o Gótico o Dark o algo por el estilo:
  • Mujer: esta bonito tu dibujo.
  • Emo: porque te gustan mis dibujos si son feos (voz de niña de 5 años).
  • Mujer: (con expresión de asco) no, tus dibujos son bonitos.
  • Emo: ¿no te aburro? Yo aburro a todo el mundo (voz de niña de 5 años).
Ésto, por si no habia quedado claro lo de actitudes.

Ahora, me animo a exponer un aspecto mas, y para ello, vuelvo indefectiblemente a ejemplificar a los punks.
Segun dicta la historia de la humanidad, el movimiento punk fue anti-stablishment, al menos en sus comienzos. Como es entonces que los fabricantes de remeras negras con logos de bandas y mochilitas del mismo formato viven en barrios privados?

Ahora, para que no desconfien de que en realidad me gusta la musica punk, les dejo la traduccion mas que elocuente de 'Kill the poor' de los Death Kennedys:

'Kill the poor'

Eficiencia y progreso son nuestros otra vez
Ahora que tenemos la bomba de neutrones
Es buena, rapida, limpia, y deja las cosas hechas

Fuera el exceso de enemigos
Pero no menos valor a la propiedad
Ningún sentido en la guerra, pero perfecto sentido en casa...

Los rayos de sol caen en un nuevo dia
No mas impuesto del bienestar que pagar
Feos barrios bajos desaparecen en una cegadora luz
Millones de personas sin trabajo quitados de enmedio
Al fin tenemos mas sitio para jugar
Todos los sistemas van a matar a los pobres esta noche

Van a
matar matar matar
matar a los pobres
matar a los pobres
esta noche...

Contempla el brillo del champán
La estadistica de crimen ha desaparecido
Sientete libre otra vez
La vida es un sueño contigo, Señora Lily White

Jane Fonda en la pantalla hoy
Convencida de que los liberales están bien
Así que vistámonos y bailemos toda la noche

Mientras ellos
Matan a los pobres
Matan a los pobres
esta noche

domingo, febrero 11, 2007

Flagelo cinéfilo

En lo que llevo de mi imparable carrera cinéfila, creo que hace no tan poco tiempo ha habido un quiebre de caracter paulatino, por lo que definiria al mismo mas bien como un esguince en el patrón de elección de obras del septimo arte.

A que patrón me refiero?
El mismo que te hace rechazar freshy y te hace elegir Coca-Cola (la primera porque es un te de ratas y la segunda porque es cool)

Ejemplifico: Hasta hace algunos años, podia sentarme frente a la cálida señal que ofrece Cinecanal y prenderme con cualquier porqueria jolibudense que pasara por alli.
Ahora en cambio, hastiado de tanta reiteración de guiones, calcos de clichés y clones deformes de verdaderas películas, me resigno dia a dia a observar abatido el freak show mas desagradable de mi vida.

Les explico. Si han tenido el suertudo gualicho de ver la pelicula 'Taxi', protagonizada por una afroamericanense de 3 toneladas y media llamada Queen Latifah y un imbécil estandar de norteamérica llamado Jimmy Fallon, creanmén que es un triste plagio!
Y me animo a decir plagio, porque el hecho de haber comprado el formato de una verdadera pelicula ingeniosa y entretenida Made In Frace, no les da ningun derecho de destrozarla de una manera tan carnicera e inhumana como lo hicieron.
Les detallo, cambiaron el Peugeot 306 por un americano Ford Crown Victoria; colocaron al volante al antes mencionado 'tanque ocre' Latifah; de Fallon no hay nada que decir, tan solo veanlo; y por ultimo, cambiaron a los criminales por modelos asalta-bancos de la toscana!!!!

Continúo, si alguna vez la josha del cine argento dirigida por el fallecido Fabián Bielinsky, Nueve Reinas llegó a sus ojos, sabrán perfectamente que es el ingenio capturado en camara, un argumento policial sin precencia policiaca, y un guión perfectamente rioplatense, con nuestros modismos, actitudes y entornos.
Ahora, si la gonorrea ya se habia fijado a sus órbitas al momento en que volvian al videoclub a devolver 'Criminal' para, acto seguido crucificar al dueño de dicho local, bueno, les aseguro que un amigo aseveró las mismas emociones violentas, dado que previo a ver la remake yanky, habia visto la original de Bielinsky... Se sintió indignado. Para mi agasajo y el de los lectores, y por palabras del propio Fabián, mas personas pagaron para ver 'Nine Queens' que 'Criminal' (Dios es sabio, la justicia llega de cualquier forma).

Podria continuar con innumerable cantidad de ejemplos, pero a lo que pretendo llegar es a tocar a alguien mas con estas sentidas palabras, para asi unirnos y presentar una queja formal ante la ANDDST (Asociación Norteamericana De Directores Sin Talento) para que de una recalcada vez se fumen un canuto y les caiga alguna wevona idea para no tener que mancillar el buen nombre y la intachable imagen del 7mo arte de nuevo.

Y ademas, me corroe las entrañas saber de que los muy imbéciles se creen grandes artistas siendo que son unos pobres tarados que quisieron ser como Kubrik y pensaban que pagar la universidad era lo único que hacia falta.

Síntesis: es culpa de los Estamos Undidos en Norteamérica (por eso la imagen)

miércoles, enero 31, 2007

Marxisismo de reality

Una vez mas mi tan querida y sobreestimada caja boba me trae aquí. Y es que claro, como férreo consumidor de sus tan variados y exquisitos manjares, nunca pude pretender que mi entorno sea diferente a mi persona. Si, en mi casa miramos tele, mucha, siempre, en cualquier momento o situacion. Pero no crean que tenemos los mismos gustos, todos somos mas que selectivos.
No es mi intencion darles dato alguno sobre mis preferencias a la hora de sentarme frente al calido fulgor de una pantalla conectada al cable ni mucho menos, tan solo queria expresarles un inconveniente mas que ha surgido durante la aparicion de la 4ta temporada del plagio de mi querido amigo George Orwell, o mas precisamente, de un personaje suyo.

Ilustro el entorno familiar: ingreso a mi casa cerca de las 23 hs, proveniente de la casa de un amigo, a lo que encuentro a los dos restantes miembros de mi familia observando con detenimiento el lacerante espectáculo que plantea la carnicería llamada 'debate' de Gran Hermano. Perdi interes de manera inmediata, hasta el fatídico momento en que escucho el nombre Carlos Marx. El interes del cual les habia hablado sufrió una fuerte y súbita alza al tiempo que oía la referencia al pensador germano.

Una vez establecidas las causas por las cuales me encontré a mi mismo viendo tan horroroso espectáculo, y tan solo para que el lector se asegure que nunca se cruzaría por mi mente ver esta programacion, prosigo a la descripcion de la escena de la cual fui testigo.

Se encontraban tres féminas en la cocina de 'La Casa De Gran Hermano' balbucenado incoherencias y ensayando labores domésticas. Con rostro superado, una de las participantes proclama 'en esta casa son todos unos marxistas!!!', reiterándolo varias veces. A esto, otra de las que allí se encontraban le surge la obvia duda, y formula la pregunta: 'sabes quien es Marx?'.

(público poseedor de dos o mas dedos de frente, por favor respire hondo y prepárese)

Primera tarada- 'si', contesta, 'el era un, ehh, era asi, muy materialista'...
Segunda tarada- 'no' retruca, 'el tenia algo que ver con el teatro'...

Primera ignorante
- 'no' insiste, 'lo que pasa es que yo lo estudié en el aspecto filósofo, capaz que vos lo viste en el aspecto del teatro' (si, no es un error, dijo aspecto filósofo y no filosófico, y dijo del teatro y no teatral)
Segunda ignorante- 'pero igual, me paree que...'

Primera candidata a la horca
- 'no, si yo lo sabia, lo que estudia el Marxisisimo es...'
Segunda candidata a la horca- 'no, no es marxixsismo'

Primera simia horripilante
- 'si, estaba el Marxismo y el Marxisismo'
Segunda simia horripilante- 'no!!!' (gritos demenciales)

Primera analfabeta activa
- 'si!! si yo lo estudié asi!!'
Segunda analfabeta activa- '...'

De mas esta decir que sufrí un colapso nervioso previo a este indignante espectáculo, para luego dar lugar a mi desaparición corpórea del mundo una vez finalizado dicho circo. Tal es asi que les estoy escribiendo desde una nube en el paraiso, y tanto Friedrich Engels como el propio Karl Marx me ofrecieron ayuda para la redaccion de esta denuncia...
Les dije que podia solo...

jueves, enero 18, 2007

El coleccionista de Huesos

Viendo television por el mediodia, me llamó poderosamente la atencion de un título del noticiero.
El mismo hacia referencia a ciertos articulos tales como medallas, corbatas, soldaditos en pose y Dios sabe que otras cosas en comercios céntricos de la ciudad de Buenos Aires, todas alusivas a la Alemania Nazi y a su régimen.
"Actitud preocupante"o algo similar rezaba el titular. Como dato aparte, segun declaraciones de los propios comerciantes (un tanto esquivos al asunto) estos 'souvenirs' eran del interes particular de coleccionistas.

Me vino automáticamente a la cabeza un episodio que sufrí durante mi último año de secundaria, en el momento en que estabamos estudiando las formas de gobierno en la clase de Ética. La docente era un tanto limitada en sus conocimientos y concepciones, por lo que planteaba netamente, a los regimenes como el fascismo o el nazismo (asi, con estos términos) como formas de gobiernos autocráticos.
Perfecto, hasta ahi vamos relativamente bien. El verdadero problema es que esta persona pretendia ser la precursora de un pensamiento en nuestras mentes, un pensamiento tanto o mas totalitario que el gobierno de Mussolini, por dar un ejemplo. Para ella, el nazismo era el malo, y los regimenes democráticos totalmente liberales en el sentido económico eran los buenos.

Antes de que me confundan con un fascista, quiero expresar que me molesta tan solo la limitacion de las personas en cuanto a lo que respecta a ideologias. No reniego nada de las cosas negativas y fanáticas que realizó el regimen Nacional Socialista durante su mandato, pero me molestó mucho que, al expresar una opinion dispar con el resto de la clase, no solo muchos compañeros me atacaron, sino que esta 'docente' me vio de manera horrenda, como si fuera un insecto al que se debia aplastar, porque de lo contrario causaria estragos en su insulsa clase carente de contenidos.
Planteé que durante el tristemente célebre Holocausto, nadie en los paises vecinos quiso cobijar a los judios que estaban siendo perseguidos por el Tercer Reich. A lo que la misma profesora me contestó "y así estas justificando la masacre de tanta gente?", nada mas alejado de la relidad, obviamente. Y para ensalsar mas aún la discordia (a veces no puedo con mi Ego) recité la frase que dijo el General Perón con respecto a los juicios de Nuremberg y la 'sospecha' de los traslados de criminales de guerra Nazis a la Argentina con la ayuda de John Sunday, tan solo para ver con que argumentos refutaban mis compañeros 'Peronistas'.

Tal vez la verdadera preocupación de los periodistas en esta instancia es demostrar el interes súbito y descebrado que tienen algunos sectores de nuestra sociedad por símbolos de este tipo. He escuchado historias de gente que ha sido atacada por 'patotas' tan solo por ser pertenecer a la colectividad musulmana, la religion judia, o por ser pequeño y morocho (mal llamado'bolita').
Tambien me escandaliza gravemente ver que jóvenes visten ropas con la Swastica y gritan a viva voz 'Heil Hitler', sin tener puta idea de quien fue, ni que hizo el tipo. El problema es que esta juventud reviste estos símbolos solamente porque les gustan los dibujitos, es el mismo caso para el que usa una remera del Che y ni idea tiene que se llamaba Ernesto.

sábado, octubre 21, 2006


Es la lectura un bien agotable?
El hecho de hurgar en los mas oscuros rincones de la psique humana predispone a lectores ávidos de conocimiento... o son tan solo un triste recordatorio de lo irremediablemente estupida que es la raza (los hombres, obvio), cada vez que trata de indagar sobre su naturaleza...
Este relato se titula 'El gusano máximo de la vida misma', y es de Alberto Laiseca
No es por comenzar a condicionar este espacio... pero desentendidos, abstenerse...


"Ella era gordita, petisa, tetona y vivía en Nueva York. Además era terriblemente distraída. Noten esto porque es importante para la historia. Hacía un calor espantoso y húmedo. La petisa trotaba por las calles sin bombacha. Pero no por puta sino por acalorada. Olvidé decir que tenía un culo de ésos. Sus glúteos, sin el vínculo férreo, sin el dique del calzón, anadeaban que era un gusto. Ver un culo así, de lo más respingón y que no es de uno, causa desazón en el espíritu. Era como el culo movedizo del Tandil. Tampoco tenía corpiño, pero esto porque se había olvidado de ponérselo. Ante cada taconeo (en este sentido era un SS) sus pechos viboreaban a derecha e izquierda, arriba y abajo. Se metió en el subte con intención de bajarse en tal o cual lado. Abrió La tierra baldía, de T. S. Eliot en la página 14 y se puso a leer apasionadamente. Luego de miles de minutos notó muy extrañada que en el subte cada vez había menos blancos y más negros. Al final sólo eran negros y ella la única blanca. Estaban en la calle 99 Oeste o más (ni sé). Era Harlem. Desesperada y haciéndose pis encima del miedo se bajó. Quería encontrar un taxi para que la sacara de allí. Pero no había taxis. Sólo tres negros hermosos, de pijas larguísimas, que la humillaron racialmente. «A esta blanquita nos la manda Santa Claus», dijo uno. «¡Qué pan dulce lleno de confites!», declaró otro al tiempo que la manoteaba por atrás moviendo su mano de abajo a arriba. Ella se desasió indignada. «Vamos a sodomizarla, brothers», proclamó de manera definitiva el tercero.
La petisa, con un gemidito de angustia, alcanzó a zambullirse en un taxi providencial.
Ya en su cuadra tuvo que recorrer varios metros antes de entrar a su edificio. Merodeando había tres sidacos aburridísimos equipados con jeringas descartables recicladas varias veces. «Qué lindo culo para pincharlo», dijo uno. «Vamos a meterle el HIV para que dé positivo en los análisis», declaró otro. «Rápido, que no se nos escape», proclamó juiciosamente el tercero y se abalanzaron loquísimos, revoleando jeringas como lanceros de Bengala. Ella trató de sacar las llaves, aunque sabía que no iba a tener tiempo de abrir. Pero tuvo la buena suerte de que del edificio justo en ese momento salía una vieja. De un manotazo la apartó, entró y cerró la puerta. La vieja quedó afuera con los sidacos, pero no creo que le haya pasado nada porque no era su tipo.
La petisa tetona y culona subió al ascensor jadeando aterrada. Ya en su departamento suspiró aliviadísima creyéndose a salvo. Grande fue su error, porque pegado al techo la esperaba el gusano máximo de la vida misma. Al monstruo le encantaban las gorditas tetonas. Eran sus predilectas. De un salto cayó al piso, cerca de la puerta, haciendo plop. En realidad bien hubiera podido caerle encima y violarla ahí mismo sin falta, pero antes quería jugar un poco con ella por razones de sadismo. Al ver un ser tan horrible, que le bloqueaba la salida, la gordita trastabilló torpemente. Supo que esta vez había perdido. Ella se corría un poquito a la izquierda y el gusano la correteaba hasta allí. Ella, gimoteando, se movía a la derecha y él, casi con ternura, como con amor, la bloqueaba. Ni siquiera intentó gritar pues sabía que era inútil. Ese era un lugar lleno de drogadictos y cornudos. El drogadicto espera a su dealer y el cornudo sólo está preocupado por las encamadas de su mujer, de modo que nadie le iba a dar bola.
El gusano máximo de la vida misma la fue arrinconando. En cierto momento la gordita chocó contra su cama y medio como que se recostó sobre ella. Momento muy esperado por el bicho, quien le saltó encima. La tetona gimoteó dulcemente. Se dejó hacer sin resistir, casi muerta de asco. El gusano, con una sorbida, le arrancó las ropas y se las tragó. Una vez que la tuvo completamente desnuda y a su merced, estiró dos pseudopodios con forma de ventosas. Con ellos le empezó a chupar las tetas: primero una, después otra, alternativamente. Hacía slurp, slurp. Aquello era asqueroso y erótico al mismo tiempo. Ya baboseada, un tercer pseudopodio se introdujo profundamente en su vagina. Pero aquel falo no era un operador lacaniano (o sí); no era propiamente una pija pija: era una máquina de vacío que al tiempo que entraba y salía vaciaba de aire la intimidad del útero para luego insuflar líquidos tibios. Así una vez y otra. Dos nuevos pseudopodios se introdujeron en su boca y en el ortex. La gordita, ya totalmente entregada, comenzó a gozar. ¿Qué remedio le quedaba si había perdido, la muy puta (distraída e histérica)? El pseudopodio del culo se hinchaba al entrar y se desinflaba al salir. Uno, dos, tres orgasmos anduvimos bien. Al cuarto la petisa pidió agua. «Basta, me vas a matar.» «Jodéte.» Cuando se desmayaba él la hacía volver a la conciencia. Al orgasmo número catorce tuvo un paro cardíaco. «Muerta soy. ¡Confesión!», como en las obras de Lope de Vega.
Después de comerse todo lo que había en la heladera y bañarse, el gusano máximo de la vida misma se fue.






Son tantos dólares, dijo la mujer. Era prostituta desde hacía dos años. Todavía estaba muy buena, a pesar de tantas cojidas sin amor. Flaca, altísima y con dos grandes gomas. El cliente venía con cara común. Lavadita. Ella, que por lo general era desconfiada, esa vez no dudó. «Soy tuya, bebé», dijo una vez llegados al departamento, mostrándole sus dos tremendas tetas. Pero él tenía otra intención. Al tiempo que sacaba un cuchillo de enormes dimensiones, como diría el diario Crónica, de Buenos Aires (más que cuchillo era una espada chica), le empezó a explicar que, si bien aún no había matado a nadie, estaba interesado en emular las hazañas de Jack el Destripador. Muchacho tonto: debió destriparla sin más, en lugar de dar tantas vueltas.
Ella quedó algo sorprendida. Andaba mal de droga y por eso, un poco ansiosa, no tomo precauciones. La púa estaba en su cartera, a varios metros, y ella desnuda como una estúpida. Si se hacía la fesa y se arrimaba de a poquito el otro la ensartaba. Lo vio en sus ojos.
Pero lo que ninguno de los dos sabía era que en el techo, esperando pacientemente, estaba pegado el gusano máximo de la vida misma. A él le gustaban las mujeres, no los tipos, pero al ver el asunto sufrió un ataque pasional de indignación. Hizo plop a espaldas del fulano, se le aferró como una lapa y le largó un misil de corto alcance. Aquel viboráceo fue algo tan inesperado y horrible que el punto largó el cuchillo, levantó los brazos y lanzó un grito de lo más teatral y artístico. Parecía Boris Godunov, en la inmortal ópera de Modesto Mussorski, hacia el final, cuando en su agonía dice: «¡Soy el zar! ¡Soy el zar!». Cayó a tierra y, como pudo, arrastrándose, salió del lugar con el culo roto.
«Supongo que te debo algo», dijo la flaca. Se acostó en la cama y abrió las piernas. Cosa curiosa: el gusano se deserotizó muchísimo. A él le gustaba tomar sin que le diesen. De todas maneras saltó como una rana y la cazó al mismo tiempo en todos los lugares. La cazó pero poco. La otra tuvo que ayudarlo. Debió multiplicar sus manos para levantar las distintas partes. El monstruo consideró que era una vergüenza que no pudiese sin ayuda y, apelando a su voluntad nietzscheana, al último yoga, comenzó a fornicarla de firme. «Matáme, matáme gusano de mierda, que me gusta.» «¿Querés morir?», preguntó él muy extrañado. «Siempre y cuando no me hagas preguntas boludas como ésta, sí.»
Era tan asqueroso el gusano máximo de la vida misma, que la puta no había podido impedir irse erotizando de a poco. No era como . . . .coger con un punto y ni siquiera con un tipo. Desde que la reventó su primer fiolo que no tenía un orgasmo así. Tuvo uno fuerte, otro menos y le dijo que parase porque no quería desacralizar la novedad. El bicho, que habitualmente no atendía pedidos de clemencia ni de cualquier otra naturaleza, para su propia sorpresa obedeció como una ovejita.
En poco tiempo el máximo de la vida misma se transformó en el nuevo fiolo de la flaca. Él la cuidaba de los clientes jodidos, de los que se hacían los fesas y trataban de comer y no pagar, la sacaba de la taquería cuando la yuta se la llevaba (mejor ni te cuento el cagazo de los cobani cuando lo veían aparecer al monstruo en toda su gloria), etcétera.
El por primera vez conocía el significado de la palabra amor. Todo terminó cuando una noche, luego de una peregrinación por los techos y azoteas, entró por la ventana y la encontró sobre la colcha, desnuda y muerta por una sobredosis.
Tres días estuvo llorándola. Como su flaquita se iba poniendo cada vez más fea por la putrefacción dejó el lugar para siempre.






Cualquier barrio underground le recordaba a su muy amada flaca, así que se fue a la zona cara.
En ese derpa había una fiesta cheta y el gusano entró por una ventana pequeñita que imitaba los ojos de buey de los barcos. Cayó sobre la alfombra lo más silenciosamente posible (la música a todo lo que daba lo ayudó mucho y también el hecho de usar su fuerza telepática), pues no quería ser visto y se escondió en un ropero. Desde allí escuchaba las conversaciones pelotudas con ayuda de sus sensores. Tuvo que oír de nuevo el repertorio completo de todas las chapas de levante ya vistas: «¿Tenés el último compact de Peter Gabriel?», «Una a esta altura no quiere un verso chico y que pac a la lona. Una quiere que la seduzcan» –al oír esto el gusano pensaba: cómo se ve que no te miraste al espejo. Pero si cojerte es hacerte un favor, la concha de tu madre. Esta todavía pretende que la seduzcan. Qué pretenciosa–, «Los otros días aluciné que te había visto. Flaca ¿qué tenés? Sos bárbara», «Aquí hay mucho ruido, no se puede conversar bien. A la vuelta hay un boliche de un amigo mío», «Punta y la península de Florida ya me tienen harto. Los norteamericanos no saben la maravilla que tienen en el Oeste».
A las cinco o cinco y media de la mañana se fueron los últimos chichis. El gusano siempre en el ropero: firme como un soldado. La dueña de casa se encamó con su partenaire de la noche. Luego del habitual y consabido orgasmo se pusieron a dormir (¿por qué la gente será tan aburrida para cojer y, sobre todo, por qué dirá tantas mentiras? Si ya sabemos que para el otro no significamos un carajo, ¿por qué mierda siempre siempre nos dirán que somos únicos y que antes que nosotros etcétera? Debe ser que lo hacen para humillarnos con el posterior olvido).
Bastante después del mediodía se levantaron, tomaron el desayuno, el tipo se fue y la concheta pasó al baño para darse una ducha.
Por supuesto y, como cualquiera puede imaginarlo, allí, pegado al techo la esperaba bla, bli, blu. Sí, pero con un pequeño cambio. Así como la puta de la aventura anterior lo subordinó enamorándolo por una cuestión de clase (mina fuerte, underground, muy propia), la concheta también lo subordinó por una cuestión de clase (de otra clase). Temenos confesar que el gusano máximo de la vida misma era, en el fondo, un acomplejado campesino.
Vivieron juntos dos años y dos meses.
Ella le decía: «Con vos me pasan cosas fuertes. A mí no me importa para nada que seas un monstruo. Al contrario: mejor, porque es un cachetazo para mi vieja, que siempre me quiso elegir los tipos. Lo que sí me preocupa es tu edad: vos tenés ciento ochenta y cinco años más que yo. Soy una piba y vos un gusano máximo de la vida misma viejo. Tengo miedo de que dentro de algunos años tenga que hacer de enfermera. Pero hasta esto me lo bancaría. Yo necesito seguridad económica. Mi vieja me dio estructura. Mi hombre también me tiene que dar estructura a través de la seguridad. Yo no te pido mucho. Te pido lo mínimo. Una vacación en Florida, Brasil, Bariloche o California o París o Londres por año. Es el mínimo».
Él, cuando le oía decir estas barbaridades, propias de una mina que nunca laburó, se enternecía y al mismo tiempo tenía ganas de matarla.
Y un día lo dejó. El gusano máximo de la vida misma debió salir del departamento por el mismo ojo de buey por el que había entrado. No se dejó ni tocar las tetas. «Esto es provisorio», fue la última boludez que ella le dijo. «Puede durar dos o tres meses. Si lo nuestro es lo bastante fuerte y sólido ya volveremos a estar juntos. Lo nuestro tiene una cosa a favor: es el asunto de los orgasmos. Orgasmos profundos como tuve con vos no tuve con nadie.» Él pensó: Sí, es provisorio. Va a durar sólo dos o tres décadas. Pero esto no se lo dijo. Lo que sí le dijo fue: «Te voy a hacer un horóscopo. Te va a ir muy bien con el tipo de barba con el cual te vas a encontrar». «¿Qué tipo de barba?» «Uno que ya vas a conocer. Él te llevará de viaje muchas veces, te dará hijos y te hará vivir en un lugar lleno de paisajes. Y ¿sabés? El asunto de los orgasmos, como vos decís... Ahora que tuviste estos orgasmos conmigo los vas a tener con cualquiera. Los veo a los dos, desnudos, en su cama después de cojer, vos a la izquierda y él a la derecha, y vos diciéndole a tu nuevo hombre (el barbudo de Pimpinela): "¿Sabés? Cuando corté con el gusano máximo de la vida misma creí que ya nunca iba a conseguir orgasmos como los que conseguí con él. Y ahora, con vos, los alcancé. Esto me da la certeza de lo que lo nuestro es fuerte y de que yo te amo".»
Todo eso le dijo el gusano máximo de la vida misma a la concheta y era verdad y se cumplió. Lo que no le dijo pero también se iba a cumplir, sólo que veinte años después, era que ella iba a terminar amargada y sola como su madre. Chica poco astuta: debió saber que a las conchetas sus maridos las dejan a los veinte años de casados para andar con minas veinte años más jóvenes que ellas".