martes, febrero 12, 2008

Pasajero en trance

El transporte de pasajeros de larga distancia es una de las mejores cosas que hay en la vida.
La sensación de salir de tu lugar para ver cosas diferentes, para sorprenderte, para comparar, para gastar plata como un gil que tiene en la frente un tácito cartelito que reza "turista".
Las cosas simples de la vida dan placer.







Los amigos.















Una cerveza















o una reconfortante siesta











Pero ese no es el sujeto de este texto, claro que no.
Quiero relatar mi experiencia con la persona mas freak de todo el transporte público, y me animo a decir también transporte de cargas de larga distancia argentino/latinoamericano.

Nos encontrabamos yo y dos amigos mios, sentados en nuestros asientos del micro, volviendonos del cuelgue que nos produjo no poder quedarnos a ver el carnaval del país. Charlábamos sobre la suerte que corríamos cada uno de nosotros con los viajes, uno hacia La Plata y otro hacia Paraná ( y yo un par de cuadras en la moto), cada tanto en el año, con la enorme fortuna de jamas encontrar una joven de menos de 50 años en el asiento vecino, o al menos alguien con quien soslayar el problema comunicativo que implicaba la enorme brecha generacional de alguien con 50 años.

Estabamos en eso, como les dije, y apareció justamente ÉL. Para no hacerme el interesante, vamos a llamar al adefesio subnormal "Luis", como claro, en realidad se llamaba.
En resumidas cuentas, era alguien que olía a cerveza, con pantalones Hawaianos y ojotas, que asustaba por su descuidado aseo personal y que las había "pasado todas". Una madre suicida, un padre trajeado al cual describía como "él es él, sho soy sho". Estaba "juntado" con una fémina 10 años mayor que el con una hijastra adolescente embarazada por un tipo de extraordinarias semejanzas con el.

Odio a la gente que viene a decirte como hacer las cosas porque cree que tiene con que.

Me encanta ser sanito y no correr el riesgo de pasarme de terminal gracias al sueño etílico que llevo en mi cabeza (que podría o no estar apoyada plácida e inamoviblemente en el vidrio de la ventanilla)

No, no creo que eso me pase...

2 comentarios:

wallyzz dijo...

eso se llama estar en pedo

Torcaza dijo...

No te lo tomés tan mal, capaz que te vio madera de borracho y quiso compartir secretos entre cumpas. Un abrazo